Pedro Sánchez conversa con Imanol Pradales en una visita a ITP Aero / Iñaki Berasaluce / Europa Press

Pedro Sánchez conversa con Imanol Pradales en una visita a ITP Aero / Iñaki Berasaluce / Europa Press

Empresas

ITP y el arraigo más difícil: Bain puede llevar la nueva joya industrial vasca a precios imposibles

Aunque la continuidad del actual esquema de socios parece asegurada unos años, la rápida revalorización de la aeronáutica complican la estrategia de control desde el Gobierno vasco a medio plazo

CCOO critica el dividendo millonario en ITP Aero y avisa de que "pone en riesgo" su futuro

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En pleno fervor de operaciones de arraigo puede decirse que la estabilidad accionarial de ITP Aero da un respiro al Gobierno de Imanol Pradales.

El fondo mayoritario, Bain Capital, quiere quedarse cinco años más para seguir engordando una de las compañías más prometedoras de la industria vasca.

Hasta ahí todo bien. Los departamentos económicos de Lakua llevan año y medio echando humo a cuenta de Talgo, Uvesco y más recientemente ha entrado en la ecuación Ibermática.

En plena campaña por recuperar centros de decisión podía brotar un nuevo frente ante las continuas especulaciones en relación a una salida de Bain de ITP, ligadas al hecho cierto de que el fondo estadounidense tiene asegurada una gran rentabilidad ahora mismo con una venta, eso a sumar además a los ingresos obtenidos vía dividendo, el segundo aprobado en octubre.

Acto inaugural de nuevas instalaciones de ITP Aero

Acto inaugural de nuevas instalaciones de ITP Aero

Bain es un seguro

El propio Ejecutivo ha declarado estar cómodo en el actual escenario, en el que maneja una posición del 6% de la propiedad de la aeronáutica, y satisfacción por el cumplimiento por parte de Bain de los compromisos adquiridos por los socios cuando salió Rolls Royce.

El discurso de Bain gustó en Lakua desde el principio. Desde el anterior departamento industrial del Gobierno vasco en la última etapa de Iñigo Urkullu siempre se transmitió un mensaje de confianza en relación al fondo, que quiso quitarse desde el principio la etiqueta de cortoplacista y 'buscapelotazos'.

Los números son innegables: más de 1.600 millones de facturación en 2024 con un horizonte de duplicar esa cifra de negocio en cinco años, una rentabilidad creciente e inversiones millonarias para ampliar la capacidad productiva y operaciones inorgánicas.

Gran parte de ese esfuerzo económico además ha ido a parar al centro de operaciones de la compañía en Zamudio, al que se anclan los principales proyectos de investigación para mejorar la eficiencia de los nuevos motores.

El actual presidente de ITP Aero, Juan María Nin.

El actual presidente de ITP Aero, Juan María Nin. CV

El futuro, incierto

El dibujo rebosa color. Entonces, ¿hay motivo para la preocupación? En la parte sindical, con la que en líneas generales la relación es fluida, únicamente CCOO tiene una posición crítica, y de hecho transmitió públicamente su disconformidad con el último dividendo millonario, el segundo en la era Bain, aprobado en octubre.

Señala esta central que sostener en base a deuda esta política de retribución a los socios, que permite ya al Gobierno vasco obtener rentabilidad por lo que pagó en su día a Bain, puede tener consecuencias en el futuro si hay un nuevo bajón del mercado como ocurrió en la pandemia.

El consejero de Industria Mikel Jauregi visita ITP Aero

El consejero de Industria Mikel Jauregi visita ITP Aero Parke.eus

Por ahora la radiografía de la compañía es tan saludable que el respaldo de la banca para este tipo de movimientos está asegurado, más aun cuando se están colocando cimientos para alcanzar números de gigante al final de la década.

Cuestión aparte es qué pasará cuando termine esta etapa de revalorización imparable con Bain al mando. Indra, controlada por la Sepi, ha declarado su intención de ir a por más (tiene el 9,5%) cuando otros socios quieran hacer caja.

El buque insignia tecnológico y de Defensa del Gobierno central ha puesto el ojo en la firma vasca por su papel crucial como proveedor para aviones militares mientras el Gobierno vasco puede encontrarse con las manos atadas a la hora de mover ficha.

Ángel Escribano, presidente de Indra

Ángel Escribano, presidente de Indra

Dicho de otra forma, el futuro valor de ITP (la propia compañía ha dado una cifra: 9.000 millones en 2030) puede situar cualquier operación para sostener su influencia en cifras inalcanzables para un ejecutivo autonómico si se compara con el músculo que puede movilizar Madrid a través de Indra.

El escenario político, que hoy permite aventuras conjuntas sin disonancias entre Vitoria y Madrid como la de Talgo, será determinante en el futuro del fabricante de motores de avión, que aun tiene años de estabilidad por delante para volar tranquilo y ganar altura.