Pásate al MODO AHORRO
Los últimos pasajeros del crucero Hondius, afectado por un brote de hantavirus, han abandonado esta tarde el barco, una vez que ha atracado en el puerto de Granadilla, y se dirigen en autobuses de la Unidad Militar de Emergencia al aeropuerto Tenerife Sur.

Los últimos pasajeros del crucero Hondius, afectado por un brote de hantavirus, han abandonado esta tarde el barco, una vez que ha atracado en el puerto de Granadilla, y se dirigen en autobuses de la Unidad Militar de Emergencia al aeropuerto Tenerife Sur.

Opinión

Dejad que hable la ciencia

Publicada

Hantavirus. No es un virus nuevo. Se conoce desde hace tiempo, se sabe la procedencia, tenemos constancia de que hay variantes, la transmisión entre humanos no es fácil… datos, muchos datos que nos han trasladado los expertos, los científicos.

Es cierto que esto del hantavirus nos ha pillado especialmente sensibles porque aunque han pasado seis años, tenemos todos muy reciente lo que padecimos con el COVID, un virus entonces desconocido con un porcentaje de contagio elevadísimo y una mortandad especialmente llamativa.

Sin embargo, ni siquiera esa especial sensibilidad justifica algunas reacciones que hemos vivido y estamos viviendo desde que tuvimos constancia de que el virus se alojaba en un barco de lujo, en el viajaban unas 150 personas de multitud de nacionalidades distintas.

La situación se ha prestado, como casi siempre a la especulación, a los bulos y al encontronazo político. Y todo, desde el más absoluto desconocimiento porque puestos a especular, hasta el presidente de Canarias le ha preguntado a la IA sobre las dotes natatorias de los roedores.

Deberíamos sentirnos orgullosos de tener el privilegio y la capacidad de poder responder ante una situación de estas características

Sería anecdótico o incluso gracioso, si tras este tipo de comportamientos no volviéramos a estar de nuevo ante situaciones de rentabilidad política.

No habían pasado más que unas horas cuando muchas y muchos, se permitían especular sobre lo que estaba ocurriendo mientras el barco aún permanecía en Cabo Verde. Ya había datos más que suficientes para empezar a generar teorías de lo más diverso y con escaso fundamento. En esos momentos no son demasiados los que acuden a los científicos para cuando menos contrastar la información. ¿Para qué? Lo mismo va a la ciencia y sus representantes y te acaba desmontando la mejor teoría de la conspiración, y eso no mola.

Todo esto sin hablar de solidaridad y de humanidad porque es sencillamente alucinante que se ponga en entredicho por parte de nadie dónde debe fondear un barco, cuando lo pide la Organización Mundial de la Salud ante una emergencia sanitaria.

Sinceramente, creo que deberíamos sentirnos orgullosos de tener el privilegio y la capacidad de poder responder ante una situación de estas características, cosa que no pueden decir todos los países, como es el caso de Cabo Verde, o de Filipinas de donde, por cierto, es la mayor parte de la tripulación del barco.

La ciencia, los científicos son los auténticos argumentos de autoridad en situaciones como la que estamos viviendo

Tenemos una vez más bronca política de las que van a perdurar en el tiempo en la que muchos ciudadanos asistimos atónitos en el mejor de los casos, y con miedo en otros.

Cuando quienes nos representan salen a la palestra sin datos firmes y trasladando teorías sin fundamento lo que generan entre nosotros es incertidumbre y miedo. Esos dos componentes son la mecha perfecta para que quienes alimentan falsos e interesados rumores tengan cada vez más adeptos.

Por eso hay que acudir a quienes de verdad saben de lo que hablan y que además están al margen de la controversia política: los expertos.

La ciencia, los científicos son los auténticos argumentos de autoridad en situaciones como la que estamos viviendo. Son los conocedores de la situación y quienes tienen que dar las directrices adecuadas para hacer las cosas de la forma más oportuna posible.

Mi apuesta clara para muchos procesos y en concreto para el hantavirus es que hable la ciencia y que cese el ruido político

Toca además poner en valor a toda esta gente experta que trabaja toda su vida profesional de una forma callada y además no siempre con los medios más adecuados, bien al contrario, no se destinan para la investigación ni de lejos los fondos que serían precisos para que los temas más urgentes puedan avanzar.

Casi siempre la ciencia tiene mucho que decir, porque trabaja con experiencia contrastada y con datos fehacientes. Por eso es de obligado cumplimiento darles voz en primera instancia y escucharles en segundo lugar.

Creo que muchos nos quedamos infinitamente más tranquilos cuando oímos las explicaciones de quienes realmente saben lo que nos están contando y lo hacen sin buscar nada ajeno a la información de alcance y a la vocación de servicio para que todo salga lo mejor posible.

Mi apuesta clara para muchos procesos y en concreto para el hantavirus es que hable la ciencia y que cese el ruido político.