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Pedro Sánchez en el 15.º Congreso del PSOE en una imagen de archivo

Pedro Sánchez en el 15.º Congreso del PSOE en una imagen de archivo Efe

Opinión

Pedro Sánchez no tiene quien le escriba

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Perdida la batalla del relato, tras generarse en Ceuta una situación Kobayashi Maru de libro, el presidente y su gobierno penan intentando, en la más absoluta soledad, solventar cuanto antes -y no será rápido- la situación en la ciudad africana para coger algo de aire ante lo que los medios afiliados al ecosistema del que pueda hacer que haga, llaman un otoño judicial caliente para los socialistas. La trituradora de carne de la derecha no para.

Las consecuencias para la democracia derivadas de la estrategia de persecución política y personal y de deshumanización del adversario político que el principal partido de oposición, los medios afines regados con el dinero y las subvenciones de las autonomías e instituciones gobernadas por el PP, así como un aparato judicial de parte que ejerce como brazo armado allí donde los votos no llegan, se verán en poco tiempo. Y no serán positivas. Si al fin, cautivo y desarmado el ejército rojo, las tropas nacionales alcanzan sus últimos objetivos, nos acordaremos de Sánchez.

El relato mayoritario que se ha instalado en el discurso político sobre la crisis de Ceuta dice que el Gobierno no previó la crisis y que había señales, que después actuó tarde y mal, que el presidente continuó de vacaciones, que ha mostrado poca empatía con la población afectada, y que Marruecos es culpable (y Sánchez). No se si me dejo algo de lo mollar.

A esta trama, argumento o hilo se ha sumado casi todo el mundo en mayor o menor medida, desde los comentaristas y tertulianos de pseudomedios y panfletos ultras como los de medios tradicionales incluidos los del grupo PRISA, que se están dando mucha idem por colocarse mejor ante el panorama que se avecina, presuntamente, tras las próximas elecciones. Aunque también te digo que no se si habrá pan para tanto chorizo. Por supuesto, concuerdan con el relato el resto de partidos de todo el espectro, por motivos diferentes pero coincidentes, y el brazo armado antes citado que ya ha iniciado las investigaciones para ver si pueden mandar al perro al banquillo.

Si al fin, cautivo y desarmado el ejército rojo, las tropas nacionales alcanzan sus últimos objetivos, nos acordaremos de Sánchez

Volvamos al principio, Kobayashi Maru. Recordemos que es una prueba a la que se enfrentan los aspirantes a capitán de la Flota Estelar. El planteamiento del test comienza con un transporte civil estelar con ese nombre que choca contra una mina en la Zona Neutral entre la Federación y el Imperio Klingon quedándo a la deriva mientras pierde poco a poco soporte vital.

El dilema es que si el candidato opta por cruzar a la Zona Neutral para rescatar la nave provocará un incidente diplomático y un ataque seguro de los klingons. Y si no cruza, la tripulación civil morirá. Es una situación en la que el cadete no puede ganar y que busca evaluar su reacción ante la derrota inminente y la responsabilidad de tomar una decisión fatal.

Analizar la situación geopolítica y migratoria de Ceuta a través del prisma del Kobayashi Maru es una chorrada pero no es baladí. De hecho, hay analisis que catalogan las crisis fronterizas recurrentes en las ciudades autónomas españolas del norte de África como un escenario arquetípico de "perder-perder", enmarcado en lo que se conoce como guerra híbrida o conflicto en la zona gris.

En este escenario sin victoria, gobierne quien gobierne, cada vez que se active una oleada migratoria masiva, España quedará atrapada en dos opciones con altos costes. La primera, que es la que se ha optado por aplicar, es priorizar el enfoque humanitario y legal tradicional. Acoger y tramitar de forma garantista a cada uno de los miles de migrantes que han cruzado, lo que satura instantáneamente las infraestructuras de las ciudades autónomas, genera tensión social interna, desborda los presupuestos públicos y, fundamentalmente, valida la estrategia de presión del actor emisor al demostrar que su medida coercitiva funciona.

La otra opción es llevar a cabo devoluciones masivas en caliente y sellado estricto de la frontera por medios armados de forma agresiva. Esto frenaría el impacto pero sometería al Gobierno y al país a un desgaste reputacional severo, denuncias por parte de organizaciones de derechos humanos y tensiones dentro de las propias coaliciones de gobierno nacionales. Además de numerosos procedimientos judiciales nacionales e internacionales, por supuesto. Habría muertos y heridos por manos españolas y la relación con Marruecos y el mundo árabe quedaría irreversiblemente dañada.

Tenemos por un lado a España y la Unión Europea que operan en un marco estricto de estado de derecho, convenios internacionales, derechos humanos y control judicial

Cualquiera de estas dos salidas tradicionales debilita la posición del Estado, que es exactamente el objetivo de quien utiliza los flujos de personas como una herramienta de coacción geopolítica. Debemos concluir por tanto que las reglas del juego están amañadas.

En la simulación original del Kobayashi Maru, el problema reside en que las leyes de la física y el código del programa garantizan que los klingon destruyan la nave. En Ceuta ocurre algo similar: hay una asimetría de restricciones normativas.

Tenemos por un lado a España y la Unión Europea que operan en un marco estricto de estado de derecho, convenios internacionales, derechos humanos y control judicial. Sin embargo, los actores que instrumentalizan la frontera trabajan en la zona gris: les basta con una pasividad selectiva o una avalancha humana arrolladora durante unas horas para desencadenar una crisis de alcance imprevisible. Solo necesita abrir una rendija. España tiene que vigilar toda la frontera bajo un escrutinio implacable.

¿Existe una solución Kirk para Ceuta? El mítico capitán, y luego almirante, de la Flota Estelar, James Tiberius Kirk fue el único cadete que pasó la prueba descrita. Para ello hizo trampa, reprogramó el simulador y cambió las reglas. La pregunta es ¿se puede reprogramar el tablero de Ceuta y Melilla en lugar de limitarse a reaccionar ante cada crisis?

Por ejemplo, modificar la doctrina de la Unión Europea para que Ceuta y Melilla no sean vistas como un problema puramente bilateral hispano-marroquí, sino como una frontera exterior crítica de la UE respaldada por el despliegue permanente de Frontex y con cláusulas de reparto obligatorio de responsabilidades entre los miembros. De esta manera se dejarían de tratar las crisis fronterizas de forma aislada y se trasladaría el conflicto a tableros donde España tendría ventaja al vincular la gestión fronteriza a acuerdos europeos con el vecino del sur. Reprogramar los incentivos de Marruecos para que abrir la mano en la frontera le suponga un coste prohibitivo en otras áreas.

Para todo esto sería de gran ayuda una lealtad institucional interna, una política de estado sobre la cuestión y una Unión Europea cohesionada y fuerte. Es decir, lo que no hay. Así que al gobierno de Pedro Sánchez solo le queda gestionar el desastre con medios, dinero y tiempo. Que no tiene.

Como dijo Rufián en el Congreso, me alegro mucho de verles a todos ustedes, tan morenos, tan saludables, después de un verano y unas vacaciones merecidas

Por lo tanto, mientras esperamos lo mejor debemos prepararnos para lo peor. Mientras esperamos un correctivo para MAGA en las midterm americanas que frene el caballo desbocado de la ultraderecha mundial (y española) incluidos los neonazis alemanes, los vichystas franceses, o los ultraortodoxos clericales judíos, debemos preparamos ante la posibilidad de un gobierno de derecha extrema en España, con nuestros derechos civiles en riesgo y nuestro estado de bienestar amenazado de muerte. No es una broma: comprar el marco de la extrema derecha, ya sabemos a donde nos lleva, que se lo digan a la CDU alemana.

Y si eso llega, no valdrá decir lo mal que hizo no se que partido o no se que otro. El voto a opciones ultramontanas, a los unga unga, a herederos del Cid que llaman invasores a chavales de 17 años que se mueren de diabetes, a hipertrofiados que piden guerra pero que no van a ir o a cayetanos que viven de puta madre pero dicen que les falta libertad es una opción individual, de cada uno y de cada una. Y ese gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y se lo recordaremos.

Me voy yendo. Como dijo Rufián en el Congreso, me alegro mucho de verles a todos ustedes, tan morenos, tan saludables, después de un verano y unas vacaciones merecidas. A usted, señor Feijóo, que se ha limitado durante esta crisis a enviar un vídeo diario grabado desde, supongo, su lugar de veraneo. O a usted, Abascal, que ni sabemos donde ha estado, pero no en Ceuta. O a Pradales, gure lehendakari, que ha vuelto reclamando las competencias en inmigración -no sabemos más detalles ¿para qué?- y avisando al PSOE de no se qué. Y una mención especial a Ana Rosa, Susana, Iker, Carlos y todos aquellos que han empezado el curso informativo ¡un mes después! desde Ceuta.

Entre todos estos, y muchos más, no han desgranado una sola propuesta alrededor de la crisis migratoria que alivie a los ceutíes y solucione el marrón. Porque me niego a llamar propuestas a lo de cazar emigrantes que dijo un diputado ¿se puede decir fascista?.