Una multitud de niños y adolescentes haciendo uso de su teléfono inteligente Pexels y Freepik
Euskadi aplaude la regulación a las redes sociales a los menores de 16 años: "Esta medida no entiende de ideologías"
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pretende prohibir en su totalidad las redes sociales a los menores de 16 años
Más información: España prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años
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Desde que lo anunciara el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado 3 de febrero en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubai, no se ha hablado de otra cosa, y es que España pretende prohibir el acceso a los móviles a aquellos niños menores de 16 años.
"Es una medida muy positiva, pero no es suficiente por sí sola. Debe ir acompañado de más medidas porque es un problema estructural. También es importante leer bien lo que recoge el texto final porque si se opta por la vía australiana va a tener un cambio significativo, pero si se opta por el método danés, a mi parecer, no va a tener apenas influencia real en la práctica", asegura Telmo Lazkano, investigador aplicado en educación y salud digital y miembro del comité de expertos del Ministerio de Juventud para el desarrollo de entornos digitales seguros.
En este sentido, el experto advierte de la necesidad de leer la letra pequeña del texto más adelante y según indican fuentes ministeriales a este diario, el Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales "está a punto de pasar por el Congreso de los Diputados".
Telmo Lazkano, investigador y divulgador experto en educación digital
La letra pequeña
La diferencia entre la medida australiana —mediante la cual se ha conseguido eliminar más de 4 millones de cuentas—, y la danesa, es la autorización parental. Mientras que la vía del continente prohíbe de facto a cualquier menor a abrir redes sociales, la danesa sí que lo permite con el permiso de los padres a partir de los 13.
En este sentido, con una media española de 11,6 años —un poco más tardía en el caso vasco—, para el investigador, tal y como indica en declaraciones exclusivas a Crónica Vasca, el verdadero cambio está en prohibir el acceso de facto a determinadas redes sociales a menores de 16 años, independientemente de la autorización parental o no.
Ahora, queda por ver si el gobierno central asesorado por el comité incluye esa nueva enmienda en el Proyecto de Ley que indique que ningún menor de dicha edad podrá acceder a estos entornos digitales.
"Lo que se entiende por las palabras de Sánchez es que se va a optar por la vía australiana", es decir, que determinadas compañías de redes sociales no puedan acceder a menores de 16 años "con sus productos potencialmente dañinos". Y, añade, "entendemos que eso se hará a través de una enmienda, es decir, que al Proyecto de Ley Orgánica se le añada un artículo o se modifique el ya preexistente donde se elimine la cuestión del consentimiento parental", explica Lazkano.
Una niña menor de edad utiliza su teléfono inteligente entre la multitud de gente Pexels
Garantía de cumplimiento
Según ha podido saber este diario, el ministerio está trabajando en dos vías para garantizar que se cumpla la regulación y sería mediante el método que ha desarrollado la Agencia Española de Protección de Datos, que, aunque aún no sea pública, si se conoce que el sistema creado es previsiblemente seguro y si se aplica, "es probable que a nivel europeo la prueba piloto se realice en España", afirma Lazkano.
No es que al menor se le prohíba la entrada a la discoteca; es la discoteca la que tiene prohibido permitir el acceso de menores
Por el otro lado, y como ya venía contando Lazkano a este diario el año pasado, es importante "la colaboración de las tecnológicas". En este sentido, el investigador hace una analogía con las discotecas, ya que es un espacio al que los menores de edad no pueden entrar, y en caso de que entren, la multa es pagada por el establecimiento y no por el menor ni la familia, "por eso hay un portero en la puerta para que esto no ocurra", asegura el experto, que sintetiza explicando que no se le prohíbe la entrada al menor, sino que "se le prohíbe a la discoteca".
Según indica el experto, esta es la vía que se está instrumentalizando en el continente australiano, donde las tecnológicas son las responsables de verificar de que no entre ningún menor, "y en caso de que algún menor entre, lo paga la propia tecnológica".
Necesidad de conciencia
Ahora bien, para Lazkano, tan importante como retrasar la entrada es educar: "Retrasamos para que mientras intentamos hacer de internet un lugar más seguro, esa persona no vea vulnerada sus derechos ni perjudicada su salud, así como para que pueda disponer del tiempo necesario para poder desarrollar capacidades cognitivas, emocionales y conductuales lo suficientemente maduras para entablar una relación adecuada en estos entornos cuando llegue el momento, al igual que ocurre con muchos otros contextos, como conducir, votar, trabajar, la entrada a casinos o a las discotecas.
Por ello, explica que investigador que en esa educación es fundamental comprender que el gran reto no consiste en saber utilizar aplicaciones sumamente intuitivas, sino en comprenderlas, "es decir, el núcleo del empoderamiento digital no nace de un consumo pasivo delante de una pantalla, sino de aprender activamente lo ocurre tras ella (economía del dato, derechos digitales etc.) antes de ponerse delante de ella".
Offline y online
En este sentido, Lazkano mantiene que lo que ocurre en el mundo offline, también tiene que ocurrir en el mundo online. Por lo tanto, aunque sea una medida "positiva", el verdadero cambio está en "llevar la legislación más allá e intentar hacer de los entornos digitales, contextos seguros para la ciudadanía en su conjunto, donde se protejan sus derechos y no se exploten ni moneticen sus vulnerabilidades. Hay mucho por hacer todavía".
Redes sociales en una imagen de archivo
Por ello, Lazkano explica que con el anuncio de Sánchez, es acertado, pero que aún queda por ver cómo se va a materializar: "El smarthpone es un canal que da acceso a un entorno que no es saludable para el menor, y ese entorno no saludable es lo que estamos legislando ahora mismo, bajo una máxima clara: lo que no es legal en el mundo offline no debe serlo en el mundo online. Proteger a la infancia no es una opción; es una obligación democrática y colectiva".
Acuerdo unánime
"La regulación a los menores de 16 años a las redes sociales es de las únicas medidas que une a todos los partidos políticos", asegura Telmo Lazkano, investigador aplicado en educación y salud digital y miembro del comité de expertos del Ministerio de Juventud para el desarrollo de entornos digitales seguros.
En este sentido, el portavoz del PNV en el Parlamento Vasco, Joseba Díez Antxustegui, ha asegurado que le "suena bien la música" para "proteger" a este colectivo.
Por su parte, Bildu —así como Junts y ERC—, sí plantean el consentimiento paterno y no la vía por la que parece que va a optar el Gobierno central, que es la de prohibir en su totalidad que los menores de 16 años puedan acceder a redes sociales.
El PP, sin embargo, va más allá, y aunque sí que contempla la posibilidad de que se consienta el consentimiento paterno o materno a partir de dicha edad, pide la prohibición total para aquellos menores de 14 años.
Ahora, queda por ver cuándo se va a llevar la tramitación al Congreso de los Diputados para que se apruebe el Proyecto de Ley Orgánica, para lo cual se necesita de una mayoría absoluta para que sea aprobada.
Eso sí, queda abierta asimismo la posibilidad de presentar un Decreto Ley que agilice la tramitación.
Hemisferio del Congreso de los Diputados en una imagen de archivo