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La microcirugía de columna trata la hernia discal de forma menos agresiva y con mejor recuperación

Esta técnica mínimamente invasiva se aplica con anestesia general para comodidad del paciente

1 diciembre, 2022 00:10

La columna vertebral se compone de vértebras separadas por una especie de amortiguadores llamados discos, que tienen una capa externa resistente de fibrocartílago y un interior blando gelatinoso llamado núcleo pulposo. Cuando la membrana que protege dicho disco se desgarra o se rompe se produce la hernia discal. El interior del disco puede entonces sobresalir (herniar) a través de la cubierta y producir lesiones neurológicas.

Más del 80% de las hernias de disco se localizan en la columna lumbar. Son más frecuentes en las personas de 30 a 50 años de edad y se producen por un traumatismo súbito o por levantar pesos de forma incorrecta.

Nueva técnica

Una hernia de disco en la zona lumbar por lo general causa ciática (dolor a lo largo del trayecto del nervio ciático), en dirección distal (de arriba a abajo) por la parte posterior de la pierna. Cuando tiene lugar en el cuello causa dolor cervical que a menudo se extiende por el brazo y, a veces, hasta la mano. Incluso puede provocar entumecimiento y debilidad muscular.

Hasta ahora la hernia de disco se trataba con infiltraciones pero este tratamiento conservador en ocasiones se antoja insuficiente. En los últimos años se ha impuesto la técnica de la microcirugía que, como explica el doctor Alberto Hernández, traumatólogo de la Unidad de Cirugía Mínimamente Invasiva de Columna de Policlínica Gipuzkoa, se trata de una “cirugía mínimamente invasiva con soporte de microscopio quirúrgico y con un sistema tubular, de manera que accedemos mediante una herida pequeñita al lugar de la hernia”.

¿Cómo se practica?

La cirugía mínimamente invasiva de columna consiste en una pequeña incisión de unos 15 milímetros en la que se coloca una cánula de ese tamaño y por dentro de esta cánula se introduce una óptica que permite al cirujano ampliar y magnificar el campo de trabajo.

De este modo, no obliga a realizar grandes disecciones para acceder a la columna del paciente. Esta técnica consigue aplicar los mismos principios que la cirugía abierta, pero realizando una menor agresión a las estructuras del paciente.

Ventajas de la cirugía mínimamente invasiva

La cirugía mínimamente invasiva aporta una serie de ventajas respecto a la cirugía convencional que se pueden resumir en: menor agresión a los tejidos del paciente, menor riesgo de complicaciones posquirúrgicas, menor dolor postoperatorio y una recuperación funcional más rápida.

La intervención tiene una duración de 45 minutos por nivel, lo habitual es que el paciente suba a la planta a las pocas horas de la intervención, y al día siguiente se le da el alta hospitalaria con una faja lumbar para que pueda comenzar a realizar una vida prácticamente normal.

El caso de Unai, uno de tantos éxitos

El traumatólogo explica el proceso a través de un caso reciente como ejemplo, el caso de Unai, un joven de 18 años que sufría un fuerte dolor en la espalda. “Tenía una hernia discal entre las últimas vértebras lumbares, el sitio más habitual donde podemos desarrollar este tipo de hernias”, explica el especialista, quien recuerda además que “le generaba la irritación de un nervio que va hacia las piernas, de manera que lo que había desarrollado era una ciática con bastante intensidad de dolor y, sobre todo, bastante continuado en el tiempo”.

El doctor Alberto Hernández sostiene que se trata de una “cirugía mínimamente invasiva con soporte de microscopio quirúrgico y con un sistema tubular, de manera que accedimos mediante una herida pequeñita al lugar de la hernia, le limpiamos el paso del nervio y pudimos extraer satisfactoriamente la hernia con muy poca agresión quirúrgica y sin ninguna complicación”.

Anestesia general

El cirujano de Policlínica Gipuzkoa aclara que la anestesia es general “por el confort del paciente”, que así explica cómo vivió el proceso: “Llegamos al hospital y enseguida ingresas, te pones la bata y estás bajando al quirófano. Allí fueron muy amables. Parece una tontería, pero cuando ya estás ahí abajo, que te pones nervioso, te calman, te sacan conversación y son muy amables y agradables”.

La operación y la recuperación fueron muy bien, tal y como relata el cirujano Alberto Hernández: “Al ser una técnica de microcirugía mínimamente invasiva, conseguimos una recuperación precoz del paciente, de manera que Unai al día siguiente de la operación se marchó a casa, con un ingreso inferior a las 24 horas”.