Valle Salado de Añana, en Álava.

Valle Salado de Añana, en Álava. Valle Salado de Añana

Rutas de Euskadi

El pueblo vasco que tiene una de las fábricas más antiguas del mundo: más de 7.000 años creando un producto imprescindible en casa

Es la salina en funcionamiento más antigua del planeta. Por ello, la FAO la incorporó en 2017 en su lista de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial.

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La sal es uno de los productos más vendidos en el mundo y un imprescindible en los hogares. En Euskadi tenemos la suerte de contar con uno de los manantiales de agua salada más sorprendentes del mundo, el Valle de Añana, en Álava, de donde conseguimos una sal deliciosa.

Se trata de una salina de interior que se divide en diferentes eras que aprovechan el agua de cuatro manantiales en este valle. La extracción de sal en este lugar se remonta a más de siete siglos, por lo que es la salina en funcionamiento más antigua del planeta. Por ello, la FAO la incorporó en 2017 en su lista de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial.

Una joya alavesa

Cerca de la capital de Euskadi se encuentra una de las "industrias más antiguas del mundo", según la web oficial de Turismo Euskadi. Un lugar en el que se ha elaborado de forma "ininterrumpida" la sal durante más de 7.000 años.

Este "asienta sobre una burbuja de sal de un antiguo mar de hace 200 millones de años". Un paisaje al aire libre compuesto de "miles de plataformas de evaporación" creadas por "cientos de generaciones de salineros" con madera, arcilla y piedra.

"Sobre ellas se vierte el agua salada que surge de forma natural de los manantiales para la obtención de sal por evaporación solar. Una peculiar y extensa red de canales de madera distribuye el agua por gravedad hasta los puntos más recónditos de las salinas", añade.

La Fundación Valle Salado se creó en el año 2009 y oferta cinco tipos de sal "rica en oligoelementos". Una sal que usan decenas de cocineros y chefs en todo el mundo, como lo son la Flor de Sal, Sal líquida, Sal fina, Sal de Manantial y Chuzo de Sal.

La fundación, asimismo, permite que los visitantes realicen visitas para conocer la historia del valle y observar la arquitectura. "Hasta el momento más de un millón de personas han paseado por las sendas de las salinas convirtiéndose en prescriptores del proyecto de recuperación y de la Sal de Añana".

En el año 2015 recibió el Gran Premio del Jurado de los Premios Europa Nostra. En 2017, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoció el valle como un Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), "el primero de Europa".

No solo forma parte de la Lista de Indicativa para Patrimonio Mundial de la UNESCO, sino que en 2019 la Red Europea de Patrimonio Industrial (ERIH) le otorgó el 'Anchor Point'. Reconocimiento relevante en cuanto al patrimonio turístico industrial. Esta consideró el valle un lugar de "importancia excepcional" gracias a su "experiencia innovadora y de alta calidad al visitante".