Trabajadoras de residencias en una movilización en Bilbao / X ELA

Trabajadoras de residencias en una movilización en Bilbao / X ELA

Empresas

El saldo de la 'independencia' sindical: un 1,3% más de subida salarial y un 4% menos de jornada

Los convenios que se negocian en Euskadi siguen dejando cifras más favorables a los trabajadores que los firmados en Madrid, aunque la diferencia tiende a reducirse sobre todo en las multinacionales

11 octubre, 2023 05:00

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Es máxima fundamental en el credo de ELA y LAB: sentar al empresario en Euskadi garantiza una mejor posición de partida para negociar que hacerlo en Madrid. También CCOO y UGT reconocen los beneficios para los trabajadores de contar con un marco autonómico de negociación potente. La previsible salida de la fábrica de Michelin Vitoria del comité intercentros viene alimentada precisamente por ese discurso en favor del 'independentismo' sindical pero, ¿cuál es su resultado real?

En primer lugar hay que colocar sobre el tablero a la otra parte, y es que también Confebask y sus asociadas territoriales (Cebek, SEA y Adegi) son partidarias de canalizar en las mesas de Euskadi el mayor número de convenios posible. Solo así se explica el histórico acuerdo sellado a comienzos de 2017 a cinco bandas para dar prioridad a los acuerdos vascos sobre los de ámbito estatal. Un acuerdo que luego fue llevado a tribunales por un sector empresarial concreto desde Madrid con intereses en Euskadi (la patronal Feadrs de restauración) pero que Confebask siempre ha defendido sin medias tintas.

El problema planteado por Feadrs (los representantes de esta agrupación empresarial llegaron a referirse al sistema de convenios vascos como "régimen feudal") llegaba a raíz de la colisión legal que se produce en ciertos sectores económicos entre la regulación laboral a nivel nacional, normalmente más favorable al empresario, y la que se pacta en Euskadi. Hay sectores de escasa tradición sindical, por otro lado, en los que ni siquiera existe negociación propia en el País Vasco.

Los trabajadores de estos últimos, junto a los de empresas vascas que tienen implantación en otras comunidades autónomas, estarían bajo lo que se denomina la negociación colectiva estatal. Son algo más de 220.000 asalariados (en números gruesos un tercio de todos los vascos cuyas condiciones están reguladas por convenio), según datos del Consejo de Relaciones Laborales (CRL) de agosto, un grupo del que habrá que retirar cuando se materialice la salida a los 3.500 operarios de la segunda fábrica más grande de Euskadi.

Por otro lado la ofensiva de ELA y LAB para arrancar nuevas mesas de negociación es constante y, por ejemplo, la central de Mitxel Lakuntza ha iniciado este año una campaña para negociar en Euskadi las condiciones de 7.000 trabajadores de la industria química.

Movilización de trabajadores del Metal convocados por LAB

Movilización de trabajadores del Metal convocados por LAB

Balance en 2023

Según datos del propio CRL, los convenios que se han firmado este año en Euskadi recogen una subida salarial media del 4,8% frente al 3,5 de media en esos convenios que se firman fuera del País Vasco. Hay que recordar que estos últimos meses se han acordado dos sectores de gran relevancia como son los metales de Bizkaia y Gipuzkoa que dan un claro impulso a la cifra vasca. Por otro lado, comparando ambos espacios en lo referente a acuerdos firmados en años anteriores pero con efectos en 2023 la brecha es la misma, un 1,3% (subida del 4,4% frente al 3,1%).

En cuanto a las horas de trabajo, la jornada anual es 76 horas más alta en los convenios que se pactan fuera de Euskadi, un 4% más, lo que viene a suponer entre 9 y 11 jornadas laborales más al cabo del año.

Un trabajador de ArcelorMittal

Un trabajador de ArcelorMittal

Menos diferencia en empresas

Es una brecha considerable en todo caso muy ampliada por los sectores. La tendencia en la negociación de empresa, en cambio, es a una cierta equiparación. Las multinacionales con presencia en Euskadi que negocian para toda España incluyen subidas para este año del 3,6%, solo 6 décimas menos que la subida en las empresas vascas que negocian con su propio comité.

Y es que normalmente las compañías de cierto tamaño, en especial en la industria, disponen de un grado de organización sindical y una capacidad de presión muy relevante. Y eso que ELA y LAB (la caja de resistencia de ELA siempre es un elemento diferencial en las huelgas más largas) están normalmente en minoría en los órganos intercentros.

Las tiranteces en Michelin entre bloques sindicales y que han desembocado en la salida de Vitoria del intercentros de la multinacional francesa en España no dejan de ser una realidad que se vive en cada negociación en grandes grupos como ha ocurrido en Ibermática, Sidenor o ArcelorMittal, aunque en estos casos sin que la tensión haya llegado a romper la cuerda.