Crisalion había firmado algunos acuerdos precomerciales para su avión eléctrico, uno de ellos en Dinamarca / X

Crisalion había firmado algunos acuerdos precomerciales para su avión eléctrico, uno de ellos en Dinamarca / X

Empresas

La familia Banús ofrece quedarse los aviones eléctricos Crisalion con la continuidad de dos empleados

La empresa con sede en Bilbao, en la que participa Tecnalia, está en liquidación con una deuda de más de 4 millones de euros

El fiasco del Lilium vasco: la plantilla demanda a Crisalion por impagos 

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Crisalion Mobility, el proyecto con sede en Euskadi para desarrollar una aeronave eléctrica para trayectos cortos, parecía abocada en Navidad a su disolución definitiva.

Como ha ido desvelando Crónica Vasca, la sociedad domiciliada en Bilbao y con instalaciones en Madrid acabó en liquidación pese a ser adjudicataria de una inyección millonaria de fondos europeos, que a tenor del último informe concursal no se ha materializado.

En dicho informe enviado a los juzgados de lo mercantil de la capital vizcaína figura una lista de acreedores con un volumen de deuda reconocido superior a 4 millones de euros, así como los resultados de los últimos ejercicios (2023, 2024 y 2025), que son una secuencia de pérdidas millonarias.

En ese mismo documento se detalla el reparto del capital por socios en el momento de la solicitud del concurso, en el que figura el centro tecnológico vasco Tecnalia con un 6%.

Cabe recordar que, tras las informaciones avanzadas por este medio, el PP preguntó en el Parlamento Vasco por las ayudas concedidas por el Gobierno vasco a este proyecto, respondiendo el departamento de Economía, Trabajo y Empleo que desde este área no ha habido ningún tipo de subvención ni contrato con la compañía.

Aeronave eléctrica de Crisalion Mobility

Aeronave eléctrica de Crisalion Mobility

Constructores en busca de diversificar

Hace unos días uno de los socios minoritarios, Cuyam, formuló en el juzgado una oferta de adquisición de los activos, una vez eso sí de que ya se produjo el despido del último grupo de trabajadores que quedaban en plantilla.

Cuyam es una sociedad del Grupo Valdemira, el family office de la familia Banús, una de las fortunas de España ligada históricamente a la construcción.

De raíces catalanas y herederos de constructores, los hermanos José y Juan Banús fueron los artífices de grandes obras incluidos algunos de los nuevos barrios humildes de Madrid durante el franquismo.

Ligados al régimen de Franco, José participó en la construcción del Valle de los Caídos y, curioso y significativo, su nómina de proyectos incluye dos puertos tan distintos y emblemáticos como el de Bermeo, en Euskadi, y Puerto Banús, en Marbella.

Una de las imágenes icónicas del constructor José Banús, artífice de Puerto Banús / EFE

Una de las imágenes icónicas del constructor José Banús, artífice de Puerto Banús / EFE

¿Oportunidad de rescate?

La oferta por los activos de Crisalion Mobility puede ser la última oportunidad para el proyecto de avión eléctrico (incluye también tecnología de movilidad terrestre), prácticamente desahuciado por la falta de tirón comercial como le ha ocurrido a la aeronave alemana Lilium Jet.

Sin terminar de cerrar el compromiso de ventas de unidades y ahogada por las deudas, la familia Banús es una especie de último salvavidas para rescatar al menos la tecnología y el prototipo inicial.

Trabajadores de Crisalion Mobility

Trabajadores de Crisalion Mobility

Como suele ocurrir en estos casos la oferta solicita el menor vínculo posible con el proyecto anterior para reiniciar la actividad sin cargas, aunque incluye la subrogación en las mismas condiciones de 2 trabajadores (la plantilla en las instalaciones de Madrid llegó a acercarse al centenar), además de un compromiso de incorporación voluntaria de antiguos empleados si la cosa coge velocidad.

Habrá que ver si la propuesta prospera y si se va a mantener el vínculo con Euskadi (la sociedad tributa a la hacienda vizcaína), así como la colaboración con Tecnalia.

Son malos tiempos en general para la movilidad eléctrica en todas sus formas, carretera y aire. Pese al respaldo institucional, el mercado no ha terminado de cumplir las expectativas que generó la electrificación hace unos años y las iniciativas que brotaron al calor de aquel boom deben reinventarse.