La anatomía de la mujer la hace más propensa a la incontinencia urinaria

La anatomía de la mujer la hace más propensa a la incontinencia urinaria EUROPA PRESS

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¿Por qué las mujeres sufren incontinencia urinaria más que los hombres?

Este trastorno cuenta con tratamientos eficaces que permiten recuperar la calidad de vida. Hablar del problema es el primer paso para solucionarlo y existen tratamientos conservadores si la sintomatología no es limitante

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La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Afecta principalmente a mujeres, sobre todo a partir de los 40 años, aunque también puede aparecer durante el embarazo o tras el parto. Su impacto va más allá de lo físico y puede condicionar la vida social, laboral y emocional de quien la padece.

No se trata de un problema grave desde el punto de vista médico, pero sí puede resultar incómodo y limitante. Pequeñas fugas al toser, reír o hacer ejercicio, o la urgencia repentina de ir al baño sin llegar a tiempo, son situaciones habituales que muchas mujeres normalizan sin saber que tienen solución.

Dar visibilidad

“Se trata de una pérdida de orina no consciente o no programada que no debe normalizarse, porque existen tratamientos eficaces”, explica el doctor Nabil Manzour, ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa.

Visibilizar el problema es fundamental para poder abordarlo de forma adecuada. “La incontinencia urinaria es frecuente, pero no es normal y no hay que esconderla”, afirma el ginecólogo. 

Doctor Nabil Manzour, ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa

Doctor Nabil Manzour, ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa CEDIDA

Factores desencadenantes

La mayor incidencia en mujeres tiene varias explicaciones. Por un lado, existe una predisposición anatómica, ya que la uretra femenina es más corta y sensible a los cambios de presión abdominal.

A esto se suman factores como el embarazo y el parto, que pueden dañar el suelo pélvico, e incluso puede deberse a cambios hormonales. “Durante la menopausia, los cambios hormonales, especialmente la caída de estrógenos, hacen que los tejidos pierdan tono. Eso favorece la aparición de síntomas”, explica el especialista.

El sobrepeso, el estreñimiento crónico, la tos persistente o ciertos deportes de impacto también aumentan el riesgo.

Tipología diversa

Existen distintos tipos de incontinencia urinaria. La más frecuente es la incontinencia de esfuerzo, que se manifiesta con escapes al toser, reír, saltar o levantar peso.

Otro tipo es la incontinencia de urgencia, caracterizada por una necesidad repentina e intensa de orinar que no se puede contener. Cuando ambas se combinan, se habla de incontinencia mixta, y su tratamiento debe adaptarse a cada caso.

El abordaje depende del tipo de incontinencia y de cómo afecta a la vida diaria. La incontinencia de urgencia suele tratarse con tratamiento médico, mientras que en la de esfuerzo se comienza con opciones conservadoras, si la patología no es limitante.

Cirugía eficaz y resultados duraderos

Cuando estas opciones no son suficientes y la calidad de vida está comprometida, se puede plantear la cirugía. “Es una intervención breve, de unos 20 a 30 minutos”, explica el especialista.

La cirugía de la incontinencia urinaria de esfuerzo tiene una tasa de éxito cercana al 90%. “Permite recuperar la normalidad. Es una cirugía funcional que devuelve a la paciente su bienestar”, explica el doctor Manzour.

Tras la intervención, se recomienda evitar esfuerzos durante unas semanas y mantener hábitos saludables que protejan el suelo pélvico. En la mayoría de los casos, una sola cirugía es suficiente para controlar los síntomas de forma duradera.