El consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres
En estos momentos se puede observar con facilidad que todas las políticas económicas que adoptan los gobiernos de cualquier país del mundo son tendentes, por lo general, a alcanzar el crecimiento económico.
Conviene por lo tanto realizar una reflexión al respecto, en aras a que no se pase por alto, aunque parezca una perogrullada, ya que obviamente en la 'Teoría Económica', es muy bien sabido en el área en concreto denominada como 'Economía Aplicada', la cual se ocupa de lo que es en sí la política económica, que sin duda resulta ser que el crecimiento económico es muy diferente a lo que es el desarrollo económico.
Y si bien es cierto que el crecimiento económico es algo palmario, que puede coadyuvar al favorecimiento de un desarrollo económico, se debe decir con rotundidad que no es en modo alguno que el tener un crecimiento económico sustancial sea sinónimo de tener un desarrollo económico adecuado.
Hay cada vez más economistas que se suman a señalar que el crecimiento económico casi nunca ha afectado de una manera importante al desarrollo económico
Además, cada vez ahora hay más economistas que se suman a señalar, sin ambages, que el crecimiento económico casi nunca ha afectado en la práctica de una manera importante al desarrollo económico de casi ningún país del mundo durante un periodo de tiempo suficientemente largo como para alcanzar a lograr un desarrollo económico pertinente perseguido.
Pues obviamente, hay que señalar en honor de la verdad que cualquier desarrollo económico dependerá siempre de la asignación que se realice de los recursos y, evidentemente, del grado de afección que esas decisiones irroguen a la ciudadanía de cualquier país o región geográfica. Aunque se debe expresar con claridad también que el desarrollo económico siempre ha sido un pilar fundamental para el crecimiento económico.
Por lo tanto, es hora de que los responsables económicos adopten más medidas en sus políticas económicas conducentes al desarrollo económico, y que dejen de centrarse exclusivamente en políticas económicas tendentes nada más que al crecimiento económico.
Pues tenemos que decidir sobre en qué sociedad nos gustaría poder vivir. Por lo que una vez elegido esto, deberían intentar alcanzar dicho objetivo, poniendo en marcha decisiones económicas, en aras de ello.
Y resulta evidente que el crecimiento económico tiene que ver bastante poco en este sentido, ya que el tipo de estructura social tiene su base en asuntos diferentes, por lo que es, precisamente, el desarrollo económico el factor en el que se deben fijar para conseguir cualquier estructura social sostenible.
Pero aunque pueda parecer una perogrullada, no se debe pasar por alto que cualquier sociedad que su desarrollo sea accesible a cuantos más integrantes de dicha sociedad puedan disfrutar de él, será más viable en el tiempo que otra en la que los beneficiarios sean un porcentaje pequeño de esa sociedad.
Porque, sin duda, un crecimiento económico sin la existencia de un pertinente desarrollo económico, no puede perdurar en el tiempo, ya que se ha venido demostrando a lo largo de la historia, que el crecimiento cuando es alcanzado por tan sólo unos pocos, como suele ser inexorablemente este tipo de crecimientos, al final acabará con una falta de poder continuar con dicho crecimiento, y por lo que sin remisión, se acabará dicha tendencia; a no ser que las exportaciones sean suficientes para tirar de ese crecimiento económico.
Un crecimiento de la economía no es igual al desarrollo de ninguna sociedad económicamente
Pero aún así, la sociedad como tal continuaría sin beneficiarse de un desarrollo económico. Pues como se ha expuesto anteriormente, un crecimiento de la economía no es igual al desarrollo de ninguna sociedad económicamente, ni tampoco en cualquier otro aspecto; ya que a pesar de ser reiterativo, los gobernantes no debieran olvidar nunca que el crecimiento no se puede identificar con el desarrollo.
Y tienen que implementar medidas tendentes al crecimiento, a pesar de la corriente dominante del decrecimiento, aduciendo una espuria insostenibilidad de las actuales sociedades del mundo. Pues realmente, el planeta Tierra tiene recursos más que suficientes para todos porque por poner tan sólo un ejemplo, en los alimentos se tiene una capacidad enorme de producción potencial adicional en cuanto a extensión de zonas cultivables, mejoras en los cultivos, etc. que aún no se ha utilizado.
Además, si nos extendemos a los animales, también se tienen capacidades inexploradas que son grandísimas, acuicultura, ganadería moderna, etc.