El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el presidente del EBB del PNV, Andoni Ortuzar, acompañan al candidato jeltzale a las elecciones del 21-A, Imanol Pradales / PNV

El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el presidente del EBB del PNV, Andoni Ortuzar, acompañan al candidato jeltzale a las elecciones del 21-A, Imanol Pradales / PNV

Opinión

El oasis vasco

8 abril, 2024 05:00

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Habían pasado pocos días desde que el lehendakari Urkullu deshojara la margarita, y diera a conocer la fecha de las elecciones autonómicas en Euskadi, que tendrán lugar el próximo domingo 21, cuando Pere Aragonés anunciaba el adelanto, muy adelantado de los comicios en Cataluña, noticia que eclipsaba de algún modo la convocatoria vasca. El motivo de que las catalanas estén teniendo desde el punto de vista mediático más proyección que las vascas, se debe sin duda, a que parte de la contienda nacional se dirime en Cataluña, tal y como llevamos comprobando desde que Pedro Sánchez fuera investido presidente.

En el "oasis vasco" hay sin duda, menos estruendo nacional y eso debería ser bueno para la campaña, que acaba de empezar. Una campaña en la que los conceptos desmovilización y polarización se han instalado a partes iguales. La desmovilización viene motivada por la desafección política que se ha hecho un hueco, que va haciendo cada vez más grande, y por el hecho de que aquí se ha vendido la piel del oso antes de cazarlo, y pocos esperan que tras los resultados electorales del 21 de abril, cambien el actual gobierno de coalición instalado actualmente en Lakua. Los resultados previsibles son uno de los motivos clave para quedarse en casa y no ir a votar, así que ante este escenario las distintas formaciones políticas, y algunas bastante más que otras, buscan movilizar a propios y a extraños con el argumento de que no puede, ni debe darse nada por sentado.

Respecto a la polarización, esto si hace que estas elecciones en Euskadi sean especiales respecto a otras citas a las que ya estábamos acostumbrados. La contienda entre las dos fuerzas a las que todas las encuestas otorgan el máximo número de votos, PNV y EH-Bildu, se viene dejando sentir desde hace unos cuantos meses, y con más intensidad desde que cabe la posibilidad de que los de Otxandiano ganen, aunque finalmente no gobiernen.

Aquí el PSE lo tiene más fácil, puesto que pase, lo que pase, todo parece indicar que tendrá la llave del futuro Gobierno Vasco

En esta tesitura con un hasta ahora hegemónico PNV que no vive sus mejores horas, y un EH Bildu claramente al alza, el resto de las formaciones políticas tienen que buscar un espacio electoral y mediático en el que resulta complicado hacerse un sitio. Aquí el PSE lo tiene más fácil, puesto que pase, lo que pase, todo parece indicar que tendrá la llave del futuro Gobierno Vasco, un futuro en el que han dicho por activa y por pasiva que no pactarán con Bildu. Mientras el PP espera mejorar resultados y Sumar y Podemos se van desangrando lentamente, según indican los sondeos.

A este caldo de cultivo tenemos que añadirle un porcentaje muy elevado de indecisos de los cuales más del 6%, ya admite que decidirá el mismo día 21 a quien entrega su confianza para los próximos cuatro años.

En esta tesitura y con las cosa más abiertas de lo que a algunos les gustaría, la campaña para las elecciones autonómicas vascas, debería ser clave para movilizar a quienes ahora mismo no ven claro si votar o no por un lado, y para ayudar a los indecisos a que se vayan decantando por alguna de las formaciones, por otro. Y sobre todo la campaña debería servir para que los candidatos pongan encima de la mesa propuestas concretas, para resolver los problemas con los que la mayoría de los vascos nos sentimos identificados.

Más del 6%, ya admite que decidirá el mismo día 21 a quien entrega su confianza (...) La campaña debería servir para que los candidatos pongan encima de la mesa propuestas concretas

Estas no deberían ser unas elecciones más, sobre todo si nos creemos que estamos ante un nuevo ciclo político, y que se avecinan cambios que condicionarán nuestro futuro más inmediato. Conocemos los diagnósticos de las preocupaciones más evidentes: Osakidetza, vivienda, seguridad, empleo… ahora falta que las distintas formaciones vayan más allá, de visualizar los problemas y propongan soluciones. Soluciones. Eso es lo que debería aportar la campaña.

Tal vez el hecho de estar hasta cierto punto ajenos a cuestiones de ámbito nacional, como ocurre en Cataluña nos ayude a hablar de lo nuestro, dejando a un lado cuestiones de otra índole que deben abordarse en los foros correspondientes.

Las campaña ya está en marcha y debemos mirar a los líderes políticos, que en varios casos se estrenan como candidatos a Lehendakari, con espíritu crítico, con exigencia y con respeto. De resignarnos siempre hay tiempo.