
Las incógnitas del PNV de Aitor Esteban
Las cinco incógnitas del PNV de Aitor Esteban
Más allá de los discursos en la Asamblea de Donostia, están las dudas sobre el futuro jeltzale
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El PNV inicia este domingo una nueva etapa con Aitor Esteban como presidente. Más allá de los discursos ante los fieles en la Asamblea General de Donostia, lo importante son las incógnitas que nos deja este nuevo PNV.
La primera incógnita es cómo va a ser la relación de bicefalia entre Esteban y el lehendakari, Imanol Pradales, sobre todo si tenemos en cuenta que este último llegó al cargo gracias en gran medida al impulso del presidente jeltzale saliente, Andoni Ortuzar.
La segunda es cómo será la relación entre el nuevo presidente peneuvista y el Gobierno central. Antes de bajarse de la tribuna de oradores del Congreso, Esteban decía a los miembros del Ejecutivo que "no me voy a olvidar de ustedes, seguiremos negociando". Está claro que existe sintonía, pero a partir de ahora Esteban negocia desde otro punto de vista.
Además, en tercer lugar, hay que ver si el PNV de Esteban acelera o no en el asunto independentista. Si defiende, como ya ha empezado a hacer en algunos ayuntamientos, el "derecho a decidir" o no. Decía el nuevo presidente jeltzale en el Parlamento eso de "gora Euskadi askatuta"... y esto es muy relevante porque en esta legislatura está sobre la mesa la negociación de un nuevo Estatuto para Euskadi.
También es una incógnita, y esto es muy importante para este periódico, cómo será la relación entre Esteban y los sindicatos, especialmente ELA, el que más apuesta por la confrontación, y asimismo habrá que ver la relación del nuevo inquilino de Sabin Etxea con Confebask, después de los roces entre estos tradicionales aliados.
Todo esto nos lleva, en suma, a que el PNV tiene que decidir qué quiere ser a partir de ahora; si quiere ser ese tradicional partido de centro derecha o si quiere ser otra cosa, teniendo en cuenta que forma parte de eso que se ha dado en llamar "bloque progresista" en el Congreso y que apuesta por algunas políticas que no son tan propias de la derecha...
Además, en este momento en Euskadi se tiene que aprobar la reforma fiscal, para lo que los partidos del Gobierno vasco contarán con la ayuda de Podemos. Y algunas voces apuntan a que se trata de una reforma que podría hacer daño a las empresas.
En un momento de cambio como el actual, con grandes desafíos como la transformación energética y la transformación digital y con grandes retos como esos aranceles de Trump que tanto dañan a la industria vasca, el puesto de líder jeltzale que ahora pasa a ocupar Esteban es más que relevante en Euskadi.
Esperemos que Esteban actúe pensando en el bien de todos los ciudadanos, pero, sobre todo, por lógica, tiene que centrarse en su partido. Y, repito, ahora la gran clave es qué quiere ser el nuevo PNV.