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Trabajos de rescate de los convoyes de trenes accidentados en Adamuz a 21 de enero de 2026

Trabajos de rescate de los convoyes de trenes accidentados en Adamuz a 21 de enero de 2026 Joaquín Corchero Europa Press

Opinión

Lo que dura la tinta fresca

Publicada

Conmoción, disgusto, impotencia, llanto…unidad y solidaridad. Todo esto y muchísimas emociones se han dado cita tras el desgraciado accidente ocurrido en la localidad cordobesa de Adamuz que ha costado la vida a 45 personas, muchos heridos y el encogimiento del corazón de toda la gente de bien.

Son estas dramáticas situaciones las que tienden a sacar lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. Lo mejor en los primeros momentos y lo peor tan solo unas horas después.

Una vez más ante una situación crítica, los ciudadanos demuestran altura de miras, empatía y una solidaridad que llama la atención del mundo entero, actitud que algunos políticos se encargan de dinamitar más antes que después.

Asistimos los ciudadanos con satisfacción a la comparecencia de las diferentes administraciones implicadas: Ayuntamiento de Adamuz, Junta de Andalucía y Gobierno de España, porque se percibía un mismo sentir y una colaboración exigible y necesaria en situaciones como esta. Recordarán por supuesto, que algo parecido vivimos con la DANA, y que poco tiempo después aquella buena sintonía se convirtió en un cruce de acusaciones que todavía hoy siguen resultando estruendosas.

Todo apunta a que podemos vivir una situación similar, porque algunos no aprenden absolutamente nada. Y en medio, de nuevo las víctimas.

Otros como en este caso el ayuntamiento de Adamuz encabezado por su alcalde, dan autenticas lecciones de solidaridad que finalmente acaban relegadas por el excesivo ruido que emana de otras instituciones. Una pena, porque son los que realmente merecen nuestro máximo respeto como políticos y como personas. 

Estamos ante un accidente, cuyas causas tal y como confirman quienes de verdad, tienen conocimiento al respecto, van a tardar en esclarecerse. De hecho, no se espera el informe preliminar hasta dentro de un año. Y si queremos hacer las cosas bien,  en esto, ni se puede, ni se debe correr. 

Las víctimas no se merecen esto, bajo ningún concepto. Y la sociedad en general, tampoco. Como no nos merecemos que en medio de la tristeza que nos inunda haya quienes se encarguen de difundir bulos asquerosos que sólo sirven para incrementar el dolor

Sin embargo, un año es demasiado tiempo cuando algunos interpretan las cuestiones en clave política, y buscan la rentabilidad inmediata. VOX no espero ni a tener conocimiento de las dimensiones del impacto, para empezar a apuntar culpables y responsabilidades. No han sido por supuesto los únicos. Las voces críticas exigiendo que rueden cabezas entre la oposición, no han tardado en surgir más de 48 horas.

Tenemos, tienen caldo de cultivo y munición de desgaste para muchos meses. De nuevo y a propósito del accidente tenemos servida una buena dosis de  discordia y polarización.

Las víctimas no se merecen esto, bajo ningún concepto. Y la sociedad en general, tampoco. Como no nos merecemos que en medio de la tristeza que nos inunda haya quienes se encarguen de difundir bulos asquerosos que sólo sirven para incrementar el dolor. Ya vale.

Hay que frenar estos comportamientos. Las instituciones que algunos se encargan de desprestigiar con su comportamiento deben generar un cambio que pasa entre otras cosas por reafianzar la ética y las actitudes democráticas. Eso empieza desde luego por intentar frenar la polarización y el desánimo dentro de las propias instituciones, por parte de quienes las representan. 

Pensar que de la desgracia y del enfrentamiento nacen votos es sencillamente vomitivo

Pensar que de la desgracia y del enfrentamiento nacen votos es sencillamente vomitivo. Sin embargo, no es menos cierto que a las formaciones extremas esto les beneficia, y por cierto, eso no significa que haya más votos, sino que se reparten de forma diferente. Se nos olvida después de ejercer el derecho al voto, pero quien siempre gana por goleada unos comicios tras otros es la abstención. La forma en la que muchísimos ciudadanos, cada vez más demuestran su descontento y su desapego político es no votando entre otras cosas, porque ya les cuesta decidir quién es el menos malo.

Ha habido tras el choque de trenes en Adamuz, un conato, una imagen de unidad entre diferentes pero ha durado tan poco, que en breve será sólo un espejismo. No aprendemos de los errores. Los errores generan accidentes. Y la falta de unidad ante la desgracia no trae nada constructivo, bien al contrario, solo ayuda a incrementar el dolor, la tristeza y la desafección.

Es lo que pasa cuando la unidad tan necesaria siempre, pero particularmente cuando hablamos de víctimas, sólo dura lo que dura la tinta fresca.