Camiones parados en el Puerto de Bilbao / Miguel Toa (EFE)

Camiones parados en el Puerto de Bilbao / Miguel Toa (EFE)

Economía

La huelga del transporte y la guerra de Ucrania llevan a la economía vasca al límite

La economía espera la regulación de los precios de la energía como agua de mayo mientras el Gobierno vasco lanza su primer paquete de ayudas

23 marzo, 2022 05:00

"Peligro", "consecuencias desconocidas", "punto de muy difícil retorno", "emergencia energética", "cuellos de botella", "medidas urgentes"... es difícil encontrar expresiones más pesimistas para referirse a la situación económica por la que pasa Euskadi desde el comienzo de la guerra en Ucrania. Los precios de la energía lo han complicado todo, su tardanza en intervenirlos ha agravado los problemas ya existentes y la huelga de transportistas ha hecho el resto. Empresas paradas, un puerto colapsado por carretera -no así por ferrocarril-, administraciones con deberes pendientes, más transportistas acercándose a la huelga, el sector primario mal y con peores expectativas de futuro... las derivadas económicas de Ucrania se han comido ya un tercio del crecimiento del PIB anual y han conformado un cóctel más que amargo para las empresas vascas.

Las electrointensivas son las más castigadas por el varapalo energético y la crisis de suministros. ArcelorMittal retoma este miércoles el trabajo en Sestao después de la parada que proyectó tras comenzar pruebas en marzo por primera vez desde su cierre en noviembre mientras en Olaberria se continúa con las paradas por tramos horarios ante la expectativa de que los precios se mantengan "más estables", Papresa anunció el pasado sábado su cierre por la falta de papel, en Sidenor pese a que no se para faltan materias primas según fuentes sindicales y las cementeras también pasan por una situación comprometida.

Junto a las electrointensivas se encuentran los sectores aeronaútico y aeroespacial, así como la automoción. Sener e ITP Aero ya han admitido a 'Crónica Vasca' impactos en sus cadenas de suministros y en Aernnova preocupan los precios energéticos. Por su parte, Gestamp y CIE Automotive siguen con su actividad parada en Rusia, aunque la reapertura de Renault allí podría arrojar un rayo de esperanza. Mercedes tuvo que activar el ERTE este lunes por primera vez en sus parones y en Michelin los dos primeros fines de semanade marzo  los empleados también han tenido que dejar de trabajar. En lo ferroviario, CAF para desde este miércoles el grueso de su actividad y Talgo experimenta "interferencias" en su cadena de suministros.

Campo y pesca, en tesituras complicadas

La crisis, sin embargo, no se ha ceñido exclusivamente al ámbito industrial. El sector de la pesca ve cómo se le escapa la campaña del verdel y la anchoa mientras los arrantzales avanzan en su segunda semana en tierra y sin ingresos, el campo se asoma a abril con el gasóleo B en precios insostenibles y la ganadería tiene problemas por los cuatro costados: el pienso se le ha encarecido, la electricidad también está alta, el lácteo suma estos problemas a su crisis estructural y la distribución plantea problemas hasta para llevar al ganado al matadero. Los supermercados, mientras, tienen sus plantas logísticas en una situación difícil y también pagan los altos costes energéticos.

Las patronales ya han solicitado la intervención de los precios energéticos antes del día 29 y transportistas que aún no se han sumado a la huelga como Guitrans avisan de que podrían incorporarse a los paros si no hay una decisión el viernes. Mientras, el Gobierno central ha dejado por su ronda de consultas a países europeos el tope de 180 euros al megavatio por hora y apunta a que la intervención de la gasolina podría afectar solo a los profesionales del transporte cuando los consumidores ven su factura energética crecer sin pausa, lo que podría hundir el consumo privado. El turismo, por su parte, pide también una intervención de los precios.

De momento, la única respuesta institucional ha sido la del Gobierno vasco, que ya ha cifrado en más de 2 puntos del PIB el golpe de la crisis económica y que ha augurado una recesión en el sector primario. Para combatir esta crisis, Lakua apuesta, de momento, por una línea de crédito de 10 millones de euros ampliable en su presupuesto, pero que permitirá solicitar a las empresas un tope de un millón de euros en préstamos, una cifra que podría quedar corta para empresas como Bellota, que se han dejado un 20% de su facturación en las antiguas repúblicas soviéticas. Junto a ello, el Ejecutivo autonómico propone avales del 50% por parte del Instituto Vasco de Finanzas. Eso no ha quitado para que el Gabinete Urkullu baraje más medidas de apoyo, aunque de momento esas dos son las únicas anunciadas. Próxima cita institucional, la cumbre europea que reunirá a los 27 Estados miembros de la UE este jueves y viernes.