Imane Khelif, de rojo, y Ángela Carin, de azul.
Hay temas sobre los que cuando escribes sabes que te vas a meter en un jardín, especialmente en un momento en el que las posiciones diferentes sirven más como arma arrojadiza que como método de confrontación para ampliar puntos de vista y enriquecer opiniones.
Aprovechando que media España está de vacaciones, y con pocas ganas de profundizar en nada, me aventuro a que quien lea estas líneas reflexione sobre algo que genera controversia en un movimiento desgajado para alegría de unos cuantos, el feminista.
Hace unos días, el COI, Comité Olímpico Internacional, publicaba su decisión de prohibir a las atletas transgénero competir en las categorías femeninas de los Juegos Olímpicos. En Los Ángeles 2028, fecha en la que se celebrarán los siguientes Juegos, las personas participantes deberán someterse a exámenes genéticos que determinen su sexo biológico. Esta decisión, aplaudida por un importante número de mujeres deportistas, ha sido muy criticada por quienes consideran que la medida veta precisamente a las mujeres salvo que demuestren lo que ellos llaman “pedrigree” femenino.
Nos encontramos ante un dilema con dos enfoques; por una parte, el de la competición justa que evita las ventajas competitivas y, por otra, el de reconocer el derecho a la autodeterminación personal que permitiría competir según el género sentido. Una patata bien caliente que ahora el COI se ha encargado de dirimir optando por la primera opción.
De nuevo hombres dando lecciones sobre asuntos que nos atañen directamente a las mujeres
Me ha llamado la atención las pocas opiniones públicas escritas o expresadas por mujeres deportistas sobre el asunto y las muchas que he encontrado publicadas por hombres. Me ha dado por pensar que puede que ellos no sientan una posible ventaja competitiva de las mujeres trans porque no afecta de ninguna manera a su categoría masculina. De nuevo hombres dando lecciones sobre asuntos que nos atañen directamente a las mujeres, posicionándose de manera enérgica y dejando claro que si eres mujer y deportista y pides una categoría específica para el colectivo trans, eres una trumpista reaccionaria.
La presidenta del COI, Kirsty Coventry Efe
Son conocidos los casos de mujeres trans que han competido en categoría femenina, generalmente con resultados bastante positivos. Pero ¿de cuántos hombres trans hemos oído hablar? Alguno hay, sí, y compiten en categoría masculina. Es cierto que ningún hombre ha alzado su voz contra su participación porque prácticamente es irrelevante en cuanto a número y en cuanto a resultados. Ahí está la clave.
Recientemente se ha publicado un informe realizado por un equipo científico de Brasil que ha analizado la composición corporal y la aptitud física de mujeres trans y cis. Constata que las mujeres trans muestran una mayor masa muscular, pero, aseguran, no exhiben mayor capacidad física.
No son pocos los informes científicos que detallan la ventaja competitiva que denuncian las deportistas de élite
Sin embargo, apuntan a la necesidad de continuar con la investigación porque las diferencias de fuerza y potencia, de resistencia y de capacidad cardiovascular y corporal no disminuyen a pesar de los tratamientos hormonales. Y no son pocos los informes científicos que sí detallan la ventaja competitiva que denuncian las deportistas de élite.
Nos encontramos, una vez más, ante un debate que divide a las mujeres y en el que intervienen fundamentalmente los hombres. La ciencia es quien debe determinar si la ventaja de las mujeres trans ocasiona perjuicios a la categoría femenina. Proteger estas categorías no es una cuestión ideológica sino una exigencia que el colectivo feminista ha defendido con argumentos científicos sólidos y con el objetivo de que el deporte no se instrumentalice.
El deporte debe de ser un espacio de competición justa basada en los méritos en condiciones equitativas. Si admitimos que algunos deportes hayan establecido la categoría de personas no binarias como una tercera a añadir a la masculina y femenina, ¿por qué no hacerlo con las personas trans?
Sería, hoy por hoy, una categoría con poca participación, pero también lo eran hace unos años las categorías femeninas y ya no lo son. De justicia y equidad, de eso va el debate.