
Eduardo Madina, Rosa Díez y Aitor Esteban junto a Felipe VI.
El adiós de Aitor Esteban al Congreso reduce el “cupo” de vascos influyentes en Madrid
Pese a la marcha del portavoz del PNV, quedan otros vascos de renombre como López y Sémper
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Después de casi 21 años en el Congreso de los Diputados, la marcha de Aitor Esteban del Grupo Parlamentario Vasco en Madrid rumbo a la presidencia del PNV dejará un vacío político de largo recorrido y difícil sustitución. Pero su adiós de Madrid implica algo más. La política vasca pierde otro referente de peso en el centro del Estado… y del poder.
La marcha de Esteban reduce de nuevo ese pequeño cupo de políticos vascos que han tenido y tienen una gran influencia en las principales instituciones del Estado. Una generación de líderes que ha ocupado importantes puestos de responsabilidad política y parlamentaria, con nombres como los de Patxi López, uno de los últimos referentes de este cupo vasco, la exministra y portavoz del Gobierno Isabel Celaá, los diputados Eduardo Madina, Alfonso Alonso, Rosa Díez, o el propio Aitor Esteban, amén de otros nombres en el extremo ideológico opuesto, como los antiguos compañeros y hoy rivales Borja Sémper y Santiago Abascal.
Los relevos necesitan su tiempo de maduración hasta que los sucesores se consoliden y se hagan fuertes en sus nuevos cometidos. Hacerse fuertes y trascender en la opinión pública, como Esteban había logrado hacerlo en la esfera mediática y parlamentaria. De ahí que la sustitución de Esteban en el grupo parlamentario vaya a tener un gran reto por delante, en abierta pugna con Mertxe Aizpurua, de Bildu.
Negociador directo de Mariano Rajoy y de Pedro Sánchez en los últimos años, los cinco votos del PNV que dirigía Aitor Esteban en el Congreso de los Diputados fueron cruciales, en su momento, para tumbar al primero en una moción de censura, y para reeditar, tiempo después, el segundo gobierno de coalición de Pedro Sánchez, Ley de Amnistía mediante.
La carrera de López
El poder se mide en gestas como éstas. En lo que uno es capaz de obtener en las negociaciones más complejas. Y en ese cupo de vascos influyentes, Aitor Esteban y Patxi López son dos bastiones esenciales en la correlación de fuerzas políticas actuales.
Ambos comparten trayectorias de ida y vuelta entre Madrid y Bilbao. Y ambos son dos referentes de la política vasca que han llevado los acentos de Euskadi y la agenda vasca hasta Madrid y La Moncloa, palacio que Esteban previsiblemente ya no visitará más en las rondas de negociación con el presidente del Gobierno.
López ha sido lehendakari, adversario de Sánchez en las primarias del PSOE, presidente del Congreso de los Diputados en 2016 y, ahora, portavoz correoso de los socialistas en la Cámara Baja, donde semana a semana se faja, muy a su pesar, con el popular Miguel Tellado, con quien no mantiene ninguna afinidad personal y política.
Salvo sorpresa, este parece ser el último destino político de un Patxi López en perspectiva de mirar ya hacia su jubilación y que dejará, cuando lo haga, otro hueco igualmente difícil de sustituir en el cupo vasco-influyente y vasco-decisivo.
En el Consejo de Ministros también ocupó otro importante papel uno de los pocos nombres femeninos de esta generación ahora ya en posición de salida: la exministra de Educación y exportavoz del Gobierno Isabel Celaá, hoy felizmente retirada en la Embajada de España ante la Santa Sede, la primera Embajada de la Historia, desde donde es testigo de los últimos compases del papado 'progresista' de Francisco.
Otro que fue y ya no está en el cupo es el exdiputado Eduardo Madina, aspirante a liderar el PSOE tras la era Rubalcaba y que, tras perder las primarias, nunca encontró acomodo en el PSOE de la era Pedro Sánchez. Madina ahora influye en la política desde la otra acera: la del lobby y los grupos de interés, como socio de Estrategia de la consultora Harmon.
De Alonso a Sémper
Alfonso Alonso fue al PP de Rajoy lo que Patxi López al PSOE de Sánchez. Hoy está retirado de la política activa, pero muy implicado en el lobby parlamentario como presidente de la consultora Acento, creada por el socialista Pepe Blanco para influir políticamente a favor de las empresas que contratan sus servicios.
Alonso fue el primer alcalde que tuvo el PP en el País Vasco y dirigió el Ayuntamiento de Vitoria entre 1999 y 2007. Persona de la máxima confianza de la exvicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría, Alonso fue portavoz popular en el Congreso de los Diputados (2011-2014) y ministro de Sanidad (2014-2016) pero se cayó de ese cupo vasco-influyente, en 2020, tras enfrentarse a Pablo Casado y a su entonces secretario general, Teodoro García Egea.
La carrera política de Alonso quedó interrumpida bruscamente cuando había sido ya designado candidato a lehendakari. Y también parecía que quedaba truncada para siempre la trayectoria de Borja Sémper, portavoz durante años en el Parlamento vasco y líder del partido en Guipúzcoa, que se llevaba tan bien con Alonso como mal con Casado.
Tras abandonar la política entre otras cosas por las desavenencias por el antiguo mandamás en Génova, la llegada de Alberto Núñez Feijóo sirvió para que Sémper volviera a la primera línea, donde sigue como portavoz y vicesecretario de Cultura del PP.
El final de Rosa Díez
Y en este grupo estuvo también, durante dos legislaturas, la exdiputada Rosa Díez, en los años de su mayor apogeo político al frente de UPyD. Su influencia, su discurso y el abundante apoyo mediático que recibió en aquellos años de los medios hostiles a José Luis Rodríguez Zapatero hicieron posible que Rosa Díez fuera la primera en romper el hasta entonces férreo sistema del bipartidismo.
Obtuvo, primero, un único escaño por la circunscripción de Madrid en las elecciones de 2008 y hasta cinco asientos en el Congreso en la siguiente legislatura. Pero su enfrentamiento con Albert Rivera por hacerse, en 2014, con el mando del mismo espacio, el centro liberal, la apeó también del círculo de los vascos poderosos en Madrid.
Con la marcha de Esteban al liderazgo del PNV, el cupo vasco queda reducido a sólo tres nombres: López, Sémper, Aizpurua y Abascal. Los cuatro en ángulos políticos del tablero y con cuatro ideas muy diferentes de lo que es Euskadi y de lo que representa dentro de España.