La crisis de Tubos Reunidos.

La crisis de Tubos Reunidos. CG

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¿Sin arraigo para Tubos Reunidos? Mil familias en peligro

El Gobierno vasco ha logrado operaciones exitosas en Talgo, Uvesco e Ibermática, pero no, al menos por ahora, en la empresa de Amurrio

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Hemos vivido una semana histórica en Euskadi. Desde el punto de vista político, por la muerte del exlehendakari Carlos Garaikoetxea, historia viva del nacionalismo vasco. Y desde el punto de vista empresarial, por la caída al abismo de una empresa con la solera de Tubos Reunidos, que anunció el concurso de acreedores.

Hablamos de una empresa con más de mil trabajadores. Y, como hemos contado esta semana en Crónica Vasca, se suma a otras grandes compañías que han caído en desgracia en los últimos años en Euskadi, como La Naval o Fagor Electrodomésticos.

Ahora se tiene que dilucidar qué futuro tiene esta empresa. Estamos ante un problema empresarial de primera magnitud. Además, llueve sobre mojado porque Tubos Reunidos tiene dos plantas y la más grande de ellas está en Amurrio, en el Valle de Ayala, tan golpeado en los últimos tiempos por los cierres de Guardian o Glavista.

Los problemas acuciantes para el empleo en dicho valle nos llevan a hablar de arraigo, claro. En los últimos meses les hemos contado las operaciones exitosas del Gobierno vasco y grupos de inversores para mantener el arraigo de Talgo, Uvesco o la antigua Ibermática.

Parece que no hay arraigo para Tubos Reunidos ni para todas esas familias con graves problemas, porque pueden quedarse literalmente en la calle en los próximos meses. Esperemos que eso no ocurra

Parece, sin embargo, que no hay arraigo para Tubos Reunidos ni para todas esas familias -más de mil, insisto- con graves problemas, porque pueden quedarse literalmente en la calle en los próximos meses. Esperemos que eso no ocurra porque haya una solución.

Dice el consejero de Industria, Mikel Jauregi, que la deuda de la empresa es tan abultada que es complicado que puede llegar un inversor. Pero es ahí precisamente donde el Gobierno vasco tiene que batirse el cobre para conseguir esos inversores y/o una forma de refinanciar la deuda.

Hablamos, en suma, de una crisis que no nos gusta tener que contar pero que tenemos que abordar con responsabilidad. Porque hablamos de una empresa histórica que lo fue todo en el pasado y que ahora lamentablemente vive estos momentos tan difíciles.